Por Israel
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22 Sivan 5779 | martes junio 25, 2019
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¿El BDS ayuda a los palestinos o promueve el odio?


El movimiento a favor del boicot, las desinversiones y las sanciones (BDS) está muy ocupado promoviendo el antisemitismo, y las universidades encabezan el ataque.

Por desgracia, los universitarios, los sindicatos y los miembros del mundo del espectáculo que creen estar empleando sus energías en pro del pueblo palestino podrían dedicar un momento a comprender que están apoyando a políticos, tanto de los territorios palestinos como de patrocinadores terroristas, que, en realidad, utilizan a los palestinos como peones en una partida de ajedrez en la que las recompensas son petróleo, dinero y poder.

Sí, sentimos el dolor de los palestinos, y entendemos su sufrimiento. Pero también hemos visto cómo los estudiantes pueden ser utilizados para fines políticos. A finales de los 70, cuando gobernaba el Sha de Irán, éste, como cualquier dictador, protegía su poder a toda costa. La libertad de expresión y el debate no existían, lo que llevó a intelectuales y a universitarios a rebelarse mientras clamaban “¡Viva la libertad!”. Los universitarios son jóvenes e idealistas; apoyan a los que consideran oprimidos dondequiera que estén.

Pero el régimen que sustituyó al sah era aún más represor. Cada aspecto de la vida de todo iraní era controlado y decidido por la República Islámica de Irán. Los iraníes fueron traicionados y utilizados. Muchos inocentes prestaron su voz a un grupo que no los respetaba pero que se valió de esas voces para imponer su propio programa político.

En Irán los estudiantes protestaban contra el sah en nombre de la libertad, y sin querercontribuyeron a la llegada del ayatolá Jomeini al poder. Cuando éste impuso el hiyab a todas las mujeres, incluso las cristianas, las judías y muchas más tuvieron que ponérselo. Controlaba cada aspecto de la vida de todo el mundo. No fue hasta más tarde cuando muchos iraníes se dieron cuenta de que habían sido utilizados, y tras las fraudulentas elecciones de 2009 dieron la vida (acabaron encarcelados o muertos) tratando de protestar contra el régimen que habían contribuido a crear.

Mientras los políticos palestinos tratan de ganar la batalla de las relaciones públicas, quien sufre constantemente es el pueblo palestino.

Los partidarios del BDS no tardan nada en señalar a Israel como causante del sufrimiento de los palestinos. Lo que no reconocen es la responsabilidad de los líderes palestinos por su corrupción y su fracaso régimen. Tampoco reconocen que Israel es la única democracia funcional de todo Oriente Medio, el único país de una inmensa región en el que todos los ciudadanos (judíos, cristianos y musulmanes) están regidos por igual por una misma ley y gozan de los mismos beneficios.

Por tanto, no compadezco en absoluto a quienes apoyan el BDS: están ciegos para ver lo que representa ese movimiento que impide que mejore la vida de los palestinos y no hace sino otorgar legitimidad a los represivos gobernantes palestinos, que en muchos aspectos se parecen a sus homólogos iraníes.

En vez de promover el BDS, los idealistas bienintencionados deberían pensar cómo podrían ayudar mejor a los palestinos, cuyos líderes desvían la ayuda económica que reciben de otros países. Los estudiantes podrían considerar cómo crear industrias que mejoren el mercado laboral palestino en vez de boicotear a las empresas israelíes que dan trabajo a miles de palestinos. Podrían hacer un esfuerzo por comprender cuál es la verdadera situación y actuar en pro de una paz duradera en vez de persistir en el error que ahonda el sufrimiento de los palestinos.

La paz necesita empatía; el movimiento BDS, en su secreto propósito de destruir una nación libre y democrática, no promueve sino el resentimiento, la división y el odio.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

 
Comentarios
Eliseo Pardo

El BDS se vale de los «palestinos» para desfogar su judeofóbia sin levantar exesivas sospechas de antisemitismo, al igual que lo vienen haciendo anteriormente a su aparicion, los distintos colectivos que tras sus siglas se parapétan, bajo slogans y consignas a cual mas populista, engañoso y demagógico , al amparo del fálso mántra de ayuda «al pueblo palestino»… El ódio hacia Israel que profesan los miembros que militan en cada uno de ellos, es a lo que se vé «argumento» suficiente para situarlos bajo una misma bandera, la del inaceptable boicot que pregona el BDS, y de las «flotillas» a Gaza, en la que toman parte elementos reaccionarios de distinto pelaje, e individuos que adhieren sin empacho, al terrorismo (activismo segun ellos)perpetrado por Hamas y sus franquicias contra el soberano y democrático Estado de Israel…
Lo demas es púra literatura, retórica barata, destilada por los médios afines a esta fársa, y consumida mayoritariamente, por una opinion pública adocentada, y proclive a «lavar» su mala conciencia, abrazando a tal fin causas supuestamente justas …

Elias Krimker

Israel debería pedir acceso a las universidades, organizaciones y centros donde se promulgue el BDS y enviar gente que les explique la realidad. Si lo entienden la cosa cambiará, sino quedará como antisemitismo puro y eso podría ser denunciado. Lo que debería pedir Israel es dar una respuesta democrática. Y ver si ésta se acepta o el BDS es simple fascismo.

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