Por Israel
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| miércoles febrero 8, 2023

Recuerdo la pantalla manchada de sangre


Itamar,Wikipedia FR.

Este domingo 21 de agosto se señaló a nivel mundial el Día de Recordación de las Victimas de Terrorismo, instaurado como fecha solemne por las Naciones Unidas años atrás.

En este momento, entre los numerosos rostros de víctimas que me vienen a la cabeza, quiero recordar unas fotos que nunca publiqué, las del atentado de aquel  viernes 11 de marzo del 2011 en el asentamiento Itamar. Y para aquellos que creen que matar judíos que viven en los territorios en disputa de Judea y Samaria, recordaremos de inmediato que los terroristas no distinguen. Lo que cuenta para ellos es matar israelíes y judíos, sean de la línea política que sean. Asesinaron en Itamar así como años antes lo hicieron en el kibutz Metzer de izquierda, matando entre otros a una joven madre y sus hijos mientras ella les leía cuentos en la cama.

 

Vuelvo a las fotos, que siempre son un elemento importante en una nota.

En aquel momento, decidí no usar las fotos que había recibido. O sea…no lo teníamos prohibido, claro está..pero tras horas de dudar al respecto, decidimos no hacerlo. Es que eran fotos llenas de sangre. De niños de 4 y 11 años hundidos en charcos de sangre, en sus camas o caídos al piso junto a ellas. De una bebita de tan solo 4 meses, degollada en brazos de su padre mientras ambos  dormían.

Recordemos la secuencia.

Viernes 11 de marzo del 2011. De noche, cerca de las 22.00 horas. Víspera de Shabat. Dos terroristas de los “Mártires de Al-Aksa” de Al Fatah, logran introducirse al asentamiento Itamar al norte de Cisjordania. Entran  por una ventana a una casa particular, residencia de la familia Fogel. No se percatan del niño de seis años que duerme en el sofá y van directo a uno de los dormitorios, donde deguellan a Udi (36), el padre , y a Hadas, de tan solo 4 meses de edad, que dormía en sus brazos. La madre fue la tercera en ser asesinada a cuchilladas. Luego atacan a Yoav, de 10 años, que estaba en su cama, cortándole la garganta.  Finalmente, asesinan a  Elad, de 4 años, con dos cuchilladas al corazón. No ven al niño de dos años que dormía en su cama. Salen de la casa, dejando charcos de sangre en varias piezas…y logran huir, trancando antes la puerta.

Poco después de medianoche, vuelve a la casa la mayor de los hijos, de 12 años, de la casa de una amiga vecina , acompañada por el padre de la misma . No logra abrir y oye desde afuera el llanto y los gritos de uno de sus hermanos. Sospecha al parecer que algo malo sucedió y sus gritos alertan al vecino que vuelve de inmediato. Logra abrir la puerta , ya sospechando al ver huellas de barro alrededor. Adentro de la casa, un escenario dantesco. Sus padres y tres de sus hermanos, yacen inertes en baños de sangre.

La familia Fogel, los padres y los tres hijos asesinados a sangre fría

 

El dilema de las fotos

Los mensajes llegan a nuestra casilla-hoy en día las vías son por cierto mucho más numerosas que en aquel momento-, los leemos de inmediato, a veces los borramos enseguida y otras los archivamos para futuras consultas. Aquella  vez, lo primero que hicimos, fue congelar la mirada llena de horror  en la pantalla manchada de sangre….y preguntarnos retóricamente algo que a mucha gente oímos estos días preguntarse en tono de clamor y protesta: ¿Cómo es posible? ¿Cómo alguien es capaz de hacer algo así? ¿Cómo una persona puede entrar con cuchillos a una casa particular y pasar pieza por pieza buscando a quién matar, cortando la garganta de algunos y asestando cuchilladas en el pecho a otros? ¿Cómo alguien puede asesinar a sabiendas a una beba de cuatro meses?

Cada tanto, durante años, surgían nuevos planes de paz e intentos de destrancar el congelamiento en las negociaciones israelo-palestinas.  Pero los responsables de atentados como aquel no quieren mejorar propuestas sino matar judíos y garantizar que la paz se aleja cada vez más.

Y es oportuno recordar que días antes del asesinato, Israel había levantado nuevamente restricciones en los caminos de Cisjordania, para intentar dar chance a una distinción entre los terroristas y los civiles que solo quieren vivir en paz. El problema es que los terroristas lo usan mal , aprovechan lo que puede ayudar a su gente, para salir a asesinar.

Para los asesinos, es lo mismo matar a israelíes en un asentamiento como Itamar, y hacerlo en el kibutz de izquierda Metzer, tal cual lo hicieron años antes,  como aquel caso del palestino que irrumpió el 11 de noviembre del 2002 a una casa particular y mató a una joven madre Revital Ohayon y sus dos hijos pequeños Matan y Noam mientras ella les leía cuentos en la cama. También mató a otros dos civiles que se le cruzaron en el camino, Yair Dori y Tirtza Damari.

Los asesinados en el kibutz Metzer: Yair Dori, Tirtza Damari y abajo, Revital Ohayon y sus hijos Matan y Noam

 

Las familias de las víctimas de Itamar aceptaron en su momento la exhortación  del Consejo Yesha, representate de los asentamientos , de difundir las fotos entre los medios, para que sean publicadas. Su convicción: sólo así el mundo comprenderá. Los medios israelíes , en general, se abstuvieron. No porque no importen las víctimas, o porque sean habitantes de asentamientos y no  de Tel Aviv, como alegaron algunos políticos y activistas de derecha, sino porque las fotos son tan estremecedoras que se considera indebido y casi inmoral  utilizarlas .

El ex Ministro de Defensa Shaul Mofaz, que en ese momento era el Presidente de la Comisión de Defensa y Asuntos Exteriores del parlamento israelí, miembro del partido opositor Kadima, fue entrevistado sobre la polémica relativa a las fotos. Aclaró que respeta la decisión de la familia, pero agregó que personalmente, no considera esencial publicarlas. Y resumió con una frase sencilla y espeluznante, de la que nos hemos hecho eco en nuestra tapa de hoy: “Para que una persona normal capte la dimensión de la barbarie, no es imprescindible ver esas terribles imágenes. Basta con que cada uno…piense en sus propios hijos”.

 
Comentarios

Un escalofrio me recore al contemplar los rostros de esas personas vilmente asesinadas, por el hecho
(al parecer «imperdonable») de ser judios …las miradas de esos niños inocentes nos cuestionan a todos, y su muerte al igual que la de sus familiares, permanece desde entonces como una afrenta a la conciencia individual de toda persona de bien

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