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| lunes agosto 10, 2026

SHOFTIM 5786

Israel Winicki Z.L/Porisrael.org


B’H

Deuteronomio 16:18-21:9 

Moshé ordena al pueblo de Israel designar jueces y policías en cada ciudad; «Justicia, justicia perseguirás» les ordena, y deben administrarla sin corrupción ni favoritismo. Los crímenes deben ser investigados meticulosamente y la evidencia examinada a fondo. Un mínimo de dos testigos verosímiles es requerido para condena y castigo.

En cada generación, dice Moshé, habrá personas encargadas de interpretar y aplicar las leyes de la Torá. «De acuerdo a la ley que ellos te enseñarán, y el juicio que te instruirán, harás; no te desviarás de lo que te dirán, ni a la derecha ni a la izquierda».

Shoftím (jueces) también incluye las prohibiciones contra idolatría y brujería, las leyes que gobiernan la denominación de un rey; y las indicaciones para la creación de «ciudades de refugio» para el asesino no intencional. También son explicadas varias de las leyes de la guerra; la excepción de la batalla de quien recién se casó, construyó una casa, plantó un viñedo o es «temeroso y de corazón suave»; la exigencia de ofrecer la paz antes de atacar una ciudad; la prohibición de destrucción injustificada de algo valioso, ejemplificada por la ley que prohíbe cortar árboles frutales durante el sitio de una ciudad.

La parashá concluye con la ley de Eglá Arufá, el procedimiento especial a seguir cuando una persona es asesinada por un asesino desconocido y su cuerpo es encontrado en el campo, que resalta la responsabilidad de la comunidad y sus líderes, no sólo por lo que hacen, sino también por lo que podrían haber prevenido que ocurra.

 

JUSTICIA JUSTA

Parece una redundancia. La justicia debe ser justa, sino no es justicia. Sin embargo no es redundante. Hay una justicia justa: Alguien roba y debe pagar por su robo. El que pide un préstamo debe devolverlo. Eso es una justicia justa.

Pero hay otra justicia que es JUSTA, así, con mayúscula, y es aquella que va más allá del hecho en sí. Es JUSTA cuando va acompañada de JESED, bondad, cuando no sólo ve un delito, sino las circunstancias que llevaron a que ese delito fuera cometido, cuando no sólo ve una deuda impaga, sino la situación financiera del deudor. Esa es la JUSTICIA JUSTA que debemos perseguir.

 

JODESH ELUL

Este viernes comienza el mes de Elul, el último del calendario antes de Rosh HaShaná. Este es un mes en el que la misericordia y la bondad de Di-s son más evidentes. Durante todo el año nosotros buscamos a Di-s y lo llamamos. En el mes de Elul Di-s nos busca y nos llama, y Su voz resuena en nuestros corazones: “Hijos Míos, vengan a Mi. Acá estoy, con los brazos abiertos esperando para abrazarlos y oírlos”. No desaprovechemos la oportunidad. Vayamos hacia el Creador, no Lo hagamos esperar.

 

 

¡Deja en paz a los bien intencionados!

¿Realmente crees que tus seis dólares pueden hacer la diferencia?

Por Levi Avtzon

 

Algunas enseñanzas de la Torá son trasmitidas en forma de leyes; otras, a través de historias o se pueden aprender a través de una letra o palabra que aparenta estar de más o que falta en el texto. Algunas enseñanzas requieren de un maestro o sabio que desbloquee el mensaje y su relevancia para el siglo XXI; otras gritan su mensaje hasta para el ojo del más aficionado.

Toma esta como ejemplo:

En la parashá de esta semana, aprendemos sobre ciertos individuos que estaban exentos de participar en la batalla: “Aquel que recientemente ha construido un hogar, plantado un viñedo o es lo suficientemente afortunado por haberse casado con su alma gemela”.

Y luego la Torá concluye:

“¿Hay algún hombre que es temeroso y medroso? Déjenlo ir y que regrese a su casa para que no provoque que los corazones de sus hermanos se derritan como el suyo”. (Deuteronomio 20: 8)

¿Te llegó el mensaje? Aquí está el mensaje que me llegó a mí:

Hay dos tipos de personas: aquellas que hacen y aquellas que desvalorizan a los que hacen; aquellas a quienes todo les importa y aquellas a quienes lo único que les importa es destruir a los que sí les importa.

Existen las personas “simples”, que venden limonada y donan las ganancias a una causa justa, y los “intelectuales”, que se burlan diciendo “¿realmente crees que tus seis dólares pueden hacer la diferencia”?

Los revolucionarios contra los “Dime, ¡¿así que crees que eres Moisés?!”.

Dice la Torá: Si no quieres ser parte de la solución, por lo menos no seas parte del problema. ¡Vete a casa! Quítate del camino del niño que cree que puede cambiar el mundo. No compartas tus opiniones políticas con el soldado que está dispuesto a dar su vida por tu libertad. Aléjate de los visionarios. Vete a fumar un cigarro con tus amigos amargados, ¡pero deja en paz a los bien intencionados!

Solo porque tú decidiste no dejar huellas en la arena del tiempo, no es razón para echar por tierra el esfuerzo de los demás.

Y para todos los orgullosos miembros del «equipo de hacedores», lleven estas palabras al corazón:

“No dejen que sus corazones se achiquen, desanimen o atemoricen por causa de ellos. Porque Di-s, tu Di-s, es el que te acompaña para luchar por ti contra tus enemigos, para salvarte”. (Ibíd. 20: 3-4)

Con Di-s a nuestro lado, podemos caminar con orgullo y ligereza en las arenas del tiempo. (www.es.chabad.org)

Un verdadero rey cambia pañales

Rav Abraham Kovel

 

«El poder corrompe. El poder absoluto corrompe absolutamente». — Lord Acton

¿Cómo se evita que un líder con poder absoluto, un rey, se corrompa? En la porción de la Torá de esta semana, la Torá ofrece su respuesta:

«Y sucederá que, cuando [el rey] se siente en el trono de su reino, escribirá para sí dos copias de esta Torá en un rollo… La tendrá consigo y leerá de ella todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Hashem, su Dios, guardando todas las palabras de esta Torá y estos estatutos, cumpliéndolos, para que su corazón no se enaltezca sobre sus hermanos y no se aparte del mandamiento ni a la derecha ni a la izquierda, a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel». (Deuteronomio 17:18–20)

La Torá ordena al rey escribir dos rollos de la Torá y llevar uno de ellos consigo en todo momento: desde el trono hasta el campo de batalla y durante sus discursos públicos. Al leer diariamente ese rollo, aprende a «temer a Dios», reconociendo que existe un Ser Supremo por encima de él; que su reinado puede desaparecer en un instante y que deberá rendir cuentas por sus actos, tanto en esta vida como en la venidera. ¿Podría existir un remedio más eficaz contra la corrupción que suele acompañar al poder absoluto?

De acuerdo con el Talmud,(1) uno lo acompaña a todas partes, mientras que el otro permanece guardado en su tesoro real. Se entiende el valor de llevar siempre consigo una guía espiritual portátil, pero ¿por qué invertir el mismo esfuerzo en un rollo destinado a permanecer almacenado?

El dilema de la doble vida

Para comprender por qué el rey necesita dos rollos, primero debemos analizar cómo suele desarrollarse el liderazgo en el mundo actual. Con demasiada frecuencia vemos que grandes figuras públicas llevan una doble vida. Incluso cuando esos líderes logran un impacto extraordinario en el ámbito público, muchas veces fracasan a la hora de gobernar su propio mundo interior.

La sociedad suele disculpar esas fallas privadas, fijándose únicamente en su heroísmo y liderazgo público. Pero la sabiduría judía adopta un enfoque radicalmente distinto.

Liderar en todos los niveles

La concepción de liderazgo de la Torá rechaza cualquier separación entre los logros públicos y el carácter privado. El sabio talmúdico Rabán Gamliel se negaba a admitir en su academia a quien no fuera «tojó kebaró«, es decir, cuya vida interior no coincidiera con su comportamiento exterior.(2) El mismo Rabán Gamliel enseñó: «No juzgues a tu prójimo hasta que hayas llegado a su lugar» (Pirkei Avot 2:4) El Meiri, comentarista clásico del siglo XIII, explica esta enseñanza diciendo que no basta con observar cómo actúa una persona en público. Para conocer realmente su carácter, hay que ver cómo vive en la intimidad de su hogar.

El Kuzarí ofrece quizá la definición más impactante del liderazgo auténtico. Cuando le preguntan qué caracteriza a una persona verdaderamente santa, el Rabino responde: «Una persona santa es alguien que se preocupa por su pueblo… Lo gobierna con justicia y no oprime a ninguno de sus miembros». Cuando le objetan: «¡Le pregunté por una persona santa, no por un gobernante!», él responde: «La persona santa es un gobernante. Todos sus sentidos y cualidades —tanto espirituales como físicas— están sometidos a su autoridad… Ha demostrado que es apta para gobernar. Si llegara a dirigir un país, lo haría con justicia, del mismo modo que gobierna su propio cuerpo y su propia alma».(3)

De estas fuentes surge una jerarquía muy clara: antes de poder dirigir a otros, una persona debe aprender primero a gobernarse a sí misma y a su propio hogar. Esto refleja el enfoque judío del liderazgo, que se desarrolla en tres círculos concéntricos.

Nivel 1: Liderazgo interior. En Pirkei Avot (4:1), Ben Zomá enseña: «¿Quién es fuerte? Aquel que domina sus propias inclinaciones». Solo quien aprende a controlar sus impulsos frente a las múltiples tentaciones de la vida puede iniciar el camino hacia un liderazgo verdadero.

Nivel 2: Liderazgo familiar. Rav Jaim Vital enseñó que el 99% del juicio de una persona respecto a los preceptos relacionados con el prójimo depende de sus relaciones dentro del hogar.(4) Toda la caridad, el heroísmo y el impacto que alguien pueda tener sobre el mundo durante toda su vida apenas representan el 1%. El otro 99% consiste en los pequeños actos cotidianos de amor y cuidado hacia el cónyuge y la familia.

Nivel 3: Liderazgo exteriorSolo después de aprender a gobernarse a uno mismo y construir un hogar sólido puede una persona estar preparada para ampliar esos círculos de influencia hacia la comunidad, la nación y, finalmente, el mundo. En cada etapa, nunca debe olvidarse al individuo en favor del colectivo, porque el colectivo está formado precisamente por individuos.

Ahora que entendemos la visión de liderazgo que propone la Torá, podemos resolver el misterio de los dos rollos. Uno de ellos acompaña siempre al rey para recordarle constantemente que es un siervo de Dios encargado de conducir al pueblo judío. El segundo rollo permanece guardado en su tesoro personal, recordándole que el dominio de sí mismo y la rectitud dentro de su hogar son igual de importantes, si no más, que sus responsabilidades públicas. Ese rollo conservado en el tesoro simboliza quizá el principio más revolucionario de la Torá sobre el liderazgo: el carácter privado importa más que los logros públicos.

Un ejemplo del liderazgo de los dos rollos

Rav Moshé Shapira, uno de los más grandes maestros de la generación pasada, fue un ejemplo vivo de esta sabiduría de los «dos rollos». Cada semana él dictaba más de 35 clases y guiaba a más de 1.000 futuros rabinos, ejerciendo una enorme influencia en el mundo judío. Sin embargo, nunca perdió de vista la dignidad de cada individuo, como lo demuestra la siguiente historia.

Durante una mediación entre vecinos, la señora de la limpieza le ofreció una taza de té. Él declinó cortésmente y continuó trabajando. Horas más tarde, después de ayudar a resolver el conflicto, bajó dos pisos de escaleras hasta donde lo esperaba su alumno con el auto. Cuando estaba a punto de subir, de repente exclamó: «¡Se me olvidó algo!» Antes de que su alumno pudiera responder, volvió a subir apresuradamente las escaleras. Fue recorriendo habitación por habitación hasta encontrar a la señora de la limpieza. Le sonrió, se despidió de ella con amabilidad y luego se marchó.

El mismo Rav Moshé que formó a miles de futuros líderes también se preocupó por una mujer a la que nadie prestaba atención, mantuvo un matrimonio durante sesenta años y, según todos los que lo conocieron, ejercía un dominio absoluto sobre sí mismo en cada movimiento y en cada palabra.

Cambiar pañales

De la visión de liderazgo de los dos rollos que presenta la Torá surgen dos enseñanzas. En primer lugar, al igual que el rollo que el rey llevaba siempre consigo, si Dios te ha confiado alguna clase de liderazgo (como director ejecutivo, presidente, padre o madre), dedica unos momentos al comienzo de cada semana para recordar que tu vida, tus capacidades y tu autoridad dependen de Él. En segundo lugar, como el rollo guardado en el tesoro del rey, pregúntate si has prestado suficiente atención a los momentos menos glamorosos de tu vida: aquellos que no traen fama ni reconocimiento, pero que constituyen el verdadero fundamento del liderazgo según la Torá.

Así como el rey necesitaba ambos rollos para gobernar correctamente, nosotros también necesitamos esas dos dimensiones del liderazgo. El rollo que se llevaba en público nos recuerda usar nuestro liderazgo al servicio de algo más grande que nosotros mismos. El rollo guardado en el tesoro nos pregunta, metafóricamente: ¿has estado cambiando pañales?

Que seamos bendecidos para llevar estas enseñanzas esenciales sobre el liderazgo a nuestro trabajo, nuestras comunidades, nuestros hogares y a todos los ámbitos de nuestra vida.


  1. Sanedrín 21b.
  2. Berajot 28a.
  3. Kuzarí 3:3–5.
  4. כתב ר חיים ויטל: וכמעט שאין שום מקום ואפשרות אחרת, שיוכל האדם כל כך לתקן מדותיו ולהשלים עצמו, (אלא) על ידי ביתו והתנהגותו שם. ולכל אחד ואחד מזמן השם יתברך את האשה הראויה והמתאימה לו, להשלים את עצמו». (תחילת שערי קדושה)
 
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