Gabriel Albiac Gentiuno.com 20.04.2011 Me aburren los políticos. Por su ignorancia, mayormente. Ni se me pasaría por las meninges pedir que Blanco o Valenciano hayan leído a Carl Schmitt. Pero alguno de los infinitos asesores que viven al calor de la sopa boba bien hubiera podido justificar sueldo pasándoles un par de citas. Y ahorrándoles un ridículo. Éstas, por ejemplo, de 1932, que abren —en la pluma de un sujeto tan odioso cuanto inteligente— la teoría política moderna: —«La distinción específica, aquella a la que ...































