Cristina Kirschner, Donald Trump, Jair Bolsonaro y Binyamín Netanyahu tiene algo en común: Despiertan entre sus seguidores y opositores las pasiones más primitivas. Cuando se habla de ellos seres humanos que, a primera vista, parecen racionales y sopesados, se transforman en “hinchas de fútbol”. Una de las manifestaciones de dicha vehemencia es cuando, desde el polo “Anti-Bibi” aseguran que Netanyahu es un Primer Ministro “corrupto”, en cuya contra penden tres inobjetables casos de “soborno” y “fraude y abuso de confianza”. Dicha ...
































