Por Israel
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| sábado noviembre 27, 2021

Boicotear a J Street es un grave error

En lugar de empujar a los organismos judíos hacia los brazos de la campaña de demonización, debemos fortalecer el lado pro-Israel que todavía existe en ellos.


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Hace varias semanas, la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Judías votó en contra de la inclusión de J Street. La decisión provocó un encendido debate en la comunidad judía. Después de todo, la mayoría de los judíos votaron por el Partido Demócrata, y sus posturas hacia Israel, si tiene alguna, están más cerca de los de J Street.

El desfile anual Homenajear a Israel está previsto que tenga lugar el 1 de junio, y la derecha judía se niega a marchar junto a los organismos afiliados a New Israel Fund o J Street. El conflicto se está incrementando.

Los organismos en el centro de la disputa argumentan que no hay que apoyar la política del gobierno con el fin de estar a favor de Israel. Tienen razón. Nadie negará el derecho de Isaac Herzog a participar en cualquier desfile pro-israelí sólo porque es el líder de la oposición.

Así que la pregunta principal es si esto es una crítica legítima o si estos organismos han cruzado las líneas rojas, lo que justifica que se los deje «fuera de la tienda», como los estadounidenses lo denominan.

La crítica tiene bases firmes. Las personas expuestas a la actividad de estos organismos no se convierten en amantes de Sión. Algunos de ellos se convierten en evidentes antisemitas.

La organización J Street se asocia con organismos como Voz Judía por la Paz (JVP), que se ha convertido en uno de los organismos clave en la industria de demonización de Israel, y con partidarios del movimiento boicot, desinversión y sanciones (BDS).

Cuando un profesor pro-Israel llegó a la Universidad de Boston, los activistas de J Street se presentaron para caracterizarlo como un mentiroso, presentando falsas acusaciones. Cuando en otro campus se impuso la prohibición a la actividad de Estudiantes por la Justicia en Palestina (SJP) más su solidaridad con el terrorismo, J Street se apresuró a defenderlo con un comunicado oficial. En nombre de la libertad de expresión, por supuesto.

Como parte de su actividad, probablemente, los activistas de J Street no han iniciado un solo evento a favor de Israel.

Se puede ser muy crítico con el gobierno israelí, que apoya la expansión de los asentamientos, sin ser anti-Israel, como los profesores Irwin Cotler y Alan Dershowitz, por ejemplo. Pero Dershowitz es uno de los protagonistas de «El Desafío de J Street», una película que plantea difíciles preguntas acerca de la organización.

La película expone la brecha entre la declaración oficial de que J Street es un organismo «pro-Israel» y el hecho de que obtiene donaciones de notables figuras anti-israelíes, como el multimillonario George Soros o un miembro de una organización que apoya el régimen ayatollah de Irán.

La objeción de J Street a las sanciones contra Irán plantea algo más que molestias. Y hay más. Uno de los líderes de J Street, Daniel Levy, afirmó que la creación del Estado de Israel fue un error. La organización se negó a comentar sobre las afirmaciones.

Esto es aplicable, en gran medida, también a la actividad del New Israel Fund. La crítica es una cuestión legítima. Cooperar con la campaña de demonización es una historia diferente.

A pesar de todo esto, boicotear a estos organismos es un grave error. Hay dos espíritus que atraviesan estos organismos. Uno es pro-Israel, que teme que Israel se convierta en un estado binacional; y el otro es mayormente pro-palestino, absorbido cada vez más por la campaña de demonización.

Se debe exponer la actividad anti-Israel, la hipocresía. Pero, al mismo tiempo, también se debe fortalecer el lado pro-Israel que todavía existe en ellos. Esta es la razón por la cual los miembros de la Knesset, incluso del centro y, recientemente, incluso del Likud, han asistido a las reuniones anuales de J Street.

No hay necesidad de estar de acuerdo. Hay necesidad de influir. A pesar y después de todo, estos organismos están más cerca de Meretz que de Azmi Bishara. Hay más que suficientes organismos pertenecientes a la campaña de demonización. Debemos eliminar de allí a J Street y al New Israel Fund. No hay necesidad de empujarlos hacía allí.

 

​http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-4522064,00.html

Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

 
Comentarios

Estás completamente equivocado. No hay nada rescatable en estos grupos antisionistas/antisemitas. Hay que excluirlos y repudiarlos.

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