Cierre de listas: empieza oficialmente la temporada de la carpa política
El cierre de las listas para las elecciones del 27 de octubre dejó algo bastante claro: Israel no tiene todavía un ganador, pero ya tiene una cantidad considerable de candidatos convencidos de que lo serán.
Netanyahu consiguió cerrar el Likud, mientras que Eisenkot, Bennett-Lapid, Liberman, Ben Gvir y compañía llegan cada uno con su propia receta para salvar al país. El problema es que todos quieren ser el chef y nadie quiere lavar los platos.
La gran paradoja es que el cierre de listas no cerró prácticamente nada: la derecha sigue fragmentada, la oposición tampoco constituye precisamente un bloque monolítico y varias formaciones pequeñas deberán demostrar que pueden superar el 3,25% sin convertir sus votos en material reciclable.
Bennett y Lapid hicieron la alianza que muchos esperaban; Eisenkot apuesta a construir una alternativa propia; Liberman busca pescar en el antiguo electorado del Likud; y Netanyahu intenta que sus aliados entiendan que tener seis partidos de derecha puede ser muy democrático, pero también una excelente manera de perder seis mandatos por exceso de entusiasmo.
En definitiva, las listas ya están cerradas, pero la elección está más abierta que nunca.
Ahora comienza la verdadera campaña: promesas, encuestas, traiciones, reconciliaciones, divorcios políticos y candidatos explicando por qué el número 17 de su lista es en realidad mucho mejor que el número 4 de la lista rival.
*La política israelí vuelve a demostrar que no hace falta Netflix: con una papeleta electoral alcanza para tener drama, comedia y varias temporadas aseguradas.*




















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