Por Israel


Defendemos un ideal no a un gobierno
Síguenos en Facebook Twitter Twitter YouTube RSS Feed
| jueves septiembre 17, 2026

Seis Años De Los Acuerdos De Abraham: La Paz, Esa Señora Que Nunca Llega Sola. Pedro Kofmansky

Pedro Kofmansky/Porisrael.org


Se cumplen seis años de los Acuerdos de Abraham y uno no puede menos que mirar el calendario y preguntarse: ¿¡Seis años ya!?

 

Porque en Medio Oriente seis años equivalen aproximadamente a tres guerras, cuatro crisis diplomáticas, ocho cumbres internacionales, diecisiete declaraciones solemnes y unas 46.000 veces la frase “estamos profundamente preocupados”.

 

Los Acuerdos de Abraham fueron presentados como una nueva etapa: Israel normalizando relaciones con Emiratos Árabes Unidos y Baréin, y posteriormente otros países sumándose al proceso. Comercio, vuelos, turismo, tecnología, inversiones, cooperación… ¡Hasta parecía que finalmente alguien había descubierto que los países también pueden relacionarse sin intentar destruirse mutuamente!

 

Una idea revolucionaria.

Casi subversiva.

Y durante un tiempo funcionó bastante bien.

 

Israel descubrió que podía hacer negocios con países árabes sin que necesariamente hubiera que empezar la reunión con una discusión sobre fronteras, Jerusalén y quién había insultado a quién durante los últimos 700 años.

 

Los países del Golfo descubrieron tecnología israelí, inversiones, turismo y cooperación. Israel descubrió nuevos mercados. Y los diplomáticos descubrieron algo todavía más extraordinario: que una fotografía firmando un acuerdo puede durar más que una conferencia de prensa.

 

Pero entonces llegó la realidad.

 

Porque Medio Oriente tiene una costumbre bastante desagradable: cuando uno empieza a creer que las cosas se están normalizando, aparece la realidad con una silla en la mano.

 

El 7 de octubre de 2023 cambió el tablero. La guerra en Gaza volvió a colocar la cuestión palestina en el centro de la política regional y convirtió aquella fotografía de la Casa Blanca en una imagen de otra época.

 

Y ahí aparece la gran paradoja.

 

Los Acuerdos de Abraham demostraron que la relación entre Israel y determinados países árabes no depende exclusivamente de la resolución del conflicto palestino.

 

Pero la guerra también demostró que pretender que la cuestión palestina desaparezca de la agenda regional porque Israel tenga relaciones diplomáticas con Abu Dabi o Manama es como creer que porque uno cambió el mantel desapareció la mesa.

 

No.

La mesa sigue ahí.

Y además tiene cuatro patas.

Durante estos seis años hubo comercio, vuelos, inversiones y cooperación. Pero también hubo guerra, presión internacional, cambios geopolíticos y una región que continúa intentando decidir si quiere convertirse en una zona de negocios o seguir siendo una sucursal permanente de la historia.

 

Y quizá ahí esté la verdadera importancia de Abraham.

No porque haya creado una paz mágica —esa especie de unicornio diplomático que aparece en los discursos y desaparece cuando empiezan los problemas— sino porque demostró que los intereses comunes también pueden abrir puertas que durante décadas parecían soldadas.

Seis años después, los acuerdos siguen existiendo.

Y en Medio Oriente eso ya es bastante decir.

Porque acá la paz no suele entrar por la puerta principal.

Primero manda un emisario.

Después manda otro.

Después organiza una cumbre.

Después redacta 48 páginas.

Después alguien protesta.

Después otro amenaza con retirarse.

Y finalmente aparece un diplomático diciendo:

—Bueno… ¿y si tomamos un café?

Y ahí, señoras y señores, empieza la diplomacia.

Seis años de Abraham.

No es el final del conflicto.

No es la llegada de la paz universal.

Pero tampoco es poca cosa.

En una región donde durante décadas parecía más fácil ponerse de acuerdo para pelear que para comerciar, haber conseguido que algunos países prefieran hacer negocios antes que hacer la guerra merece, por lo menos, que levantemos la copa.

Eso sí: una copa de café.

Por las dudas.

 
Comentarios

Aún no hay comentarios.

Deja un comentario

Debes estar conectado para publicar un comentario. Oprime aqui para conectarte.

¿Aún no te has registrado? Regístrate ahora para poder comentar.