Esta semana se produjo en una ciudad de la periferia de París un robo y secuestro. El suceso no hubiera trascendido más allá si no fuera porque los atacantes profirieron unos gritos (“¡Sois judíos! ¡Tenéis dinero!”). Evidentemente, a los delitos de sustracción violenta habrá que añadir el agravante de antisemitismo. Tras conocerse el incidente, todas las instituciones del país se pronunciaron contra los delitos de odio a los judíos. Bien. Sin embargo, tan sólo hace unos meses y en la ...































