La mañana de verano, en una bella ciudad con mar. Quizás se levantó temprano y miró por la ventana. Hacía sol. El ritual cotidiano empezó con normalidad, el aseo del cuerpo, el desayuno, puede que unos rezos, unas charlas con los vecinos, un paseo, el fluir indolente de la vida. Aún era un ser humano, a pesar de que en algún rincón del alma se estaban derritiendo los últimos vestigios. Pero a medida que avanzaba el día, esos restos humanos desaparecían, ...
Pilar Rahola.Un Despojo
"Aún era un ser humano, a pesar de que en algún rincón del alma se estaban derritiendo los últimos vestigios"
































