En nuestro país (y supongo que en muchos más) estamos acostumbrados a que la televisión y los medios en general se pueblen últimamente de “celebrities”: gente que se ha hecho famosa no por su trabajo (como artista, político, deportista, etc.), sino por haber pasado una noche loca con el primo del cuñado de la hija de un famoso de verdad. Miles de adolescentes despistados sueñan con la trascendencia mediática inmediata (y los consiguientes beneficios económicos y de vanidad que acarrean). ...
































