Por Israel
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| miércoles diciembre 1, 2021

El Antiguo Israel bajo el microscopio


Un equipo multidisciplinario desentraña los secretos del antiguo Israel ocultos desde hace miles de años entre restos microscópicos.

Al término de una estación invernal con precipitaciones lastimosas, los israelíes terminan pagando las verduras más caras y se sienten culpables si se toman una larga ducha.

Científicos de la Universidad de Tel Aviv identificaron un período, de duras condiciones climáticas, que se desató alrededor del 1200 y que asoló a la región durante 150 años. La clave de este descubrimiento se encuentra en el polen fosilizado, que una vez analizado reveló la caída de robles, pinos y olivos cultivados en ese período. “El grano de polen es la sustancia orgánica más durable de la naturaleza. Se lo puede preservar por cientos de miles de años y ofrecen pruebas de la existencia de determinada vegetación en lugares antiguos,” afirma Daphna Langgut, investigadora del Instituto de Arqueología “Sonia y Marco Nadler” y curadora de palinología y arqueobotánica del Centro de Investigación y Museo de Historia Natural Nacional “Steinhardt” de la Universidad de Tel Aviv.

Langgut se cuenta entre los más de 40 científicos de la vida y las ciencias exactas que trabajan con arqueólogos, en un amplísimo proyecto de investigación que durara varios años. Ese programa cuenta con el apoyo del Consejo de Investigación Europeo e intenta reconstruir la vida en el antiguo Israel. Los científicos involucrados se valen de técnicas de microarqueología para poner al descubierto evidencia material que sustente procesos históricos. Los científicos trabajan en el terreno, escudriñan las capas de la excavación que ofrecen pruebas microscópicas y arman laboratorios de campo con el objetivo de hacer análisis en tiempo real.

Finkelstein, profesor de Arqueología de Israel en las Edades del Hierro y del Bronce y ganador del premio Dan David (2005), explica: “Al incluir un laboratorio de campo se crea una estrecha colaboración entre los arqueólogos y científicos de las ciencias exactas y de la vida. Cuando preciso que se analicen sedimentos, no hay que mandar muestras a un laboratorio en otro lugar y sentarse a esperar una respuesta. En horas o, a veces, minutos, consigo información que puede cambiar el rumbo de la excavación.”

Para el estudio sobre la sequía, Langgut extrajo polen de capas desenterradas en lo profundo del Mar de Galilea y del Mar Muerto. La investigación del polen se complica en Israel a causa del clima cálido y las escasas cantidades. Para lograr un máximo aprovechamiento se desarrollaron técnicas de extracción especializadas para proteger los granos. Las pruebas materiales que ofrecen los granos se corresponde con la antigua documentación de terrenos desolados y el aumento en el precio de los alimentos. Ese descubrimiento hace preguntarse: ¿Qué habrá desencadenado, hace 3.000 años, la caída en cadena de las poderosas civilizaciones de los faraones, los micenos, los hititas y los ugaritas? ¿Qué pasó? ¿Dónde? ¿Cuándo?

El descubrimiento de Langgut, es que una sequía pertinaz, de ciento cincuenta años, se hubiera perdido de no ser por su método de muestreo de alta resolución y su procedimiento riguroso de datación por radiocarbono. La práctica habitual consiste en hacer un muestreo de sedimentos extraídos de capas que tengan doscientos años de diferencia, pero Langgut analizó intervalos de cuarenta años entre el 3.500 y el 500 de la Era Común. Finkelstein recalca: “Sin fechas exactas, no tenemos nada. Los arqueólogos no se pueden valer de lo que se recupera en el terreno si no saben cuándo se dieron los acontecimientos.”

A fin de comprender las relaciones comerciales y la economía del antiguo Israel, los científicos se propusieron sincronizar la línea de tiempo del Levante con la cronología de la cuenca más amplia del Mediterráneo. Trabajaron en colaboración con excavadores de tres sitios griegos. Cuando se compararon los hallazgos de los sitios griegos con los de Israel, Finkelstein logró datar las capas de hace miles de años con una exactitud de treinta años.

 
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