Llega Yom Kipur y, aunque soy un judío laico, ayuno.
Sí, ya sé… inmediatamente aparecerá algún laico para preguntarme: «¿Y para qué ayunás?». Y probablemente algún religioso me preguntará por qué no hago otras 47 cosas que, según él, debería hacer para ser un judío decente.
Y ahí está justamente el problema: ¡parece que hasta para pedir perdón necesitamos presentar documentación!
Soy laico, pero soy parte de un pueblo. Y ese pueblo tiene lugar para todos: para el que reza ocho horas, para el que reza cinco minutos, para el que no reza nunca y hasta para el que solamente aparece cuando hay comida.
Yo ayuno en Yom Kipur de la misma manera que en Pésaj respeto la kashrut y en Shabat enciendo las velas. No porque alguien me haya nombrado inspector general de la tradición judía, sino porque hay costumbres que forman parte de quién soy.
Y también creo que tengo una obligación: respetar. Pero, atención, también tengo un derecho bastante elemental: que me respeten.
Yom Kipur, después de todo, debería servir para algo bastante más profundo que discutir quién es más judío que quién.
Es un día para detenernos. Para mirar hacia adentro, cosa bastante incómoda porque uno puede encontrarse con uno mismo y descubrir que no siempre es la persona maravillosa que publica en Facebook.
Es el momento de reconocer nuestros errores, pedir perdón cuando corresponde y preguntarnos qué podemos hacer mejor.
Para eso no hace falta necesariamente ayunar. Si para alguien ayunar es importante, bendito sea. Y si otro vive su judaísmo de otra manera, también.
Porque hay muchas maneras de ser judío. Lo que ya deberíamos ir abandonando es esa costumbre tan humana de creer que Dios nos nombró administradores exclusivos de la franquicia.
Y, sobre todo, sería saludable dejar atrás los discursos de odio y de intolerancia que algunos dirigentes políticos utilizan como si fueran caramelos en una fiesta infantil.
El mundo está lleno de viento de odio. Y cuando sopla demasiado fuerte, termina volando todo: la tolerancia, el respeto, la convivencia y, finalmente, hasta el sentido común, que ya venía bastante maltratado.
Quizás sea hora de volver a aquello de ser or lagoim, luz para las naciones.
No porque seamos mejores que nadie. Al contrario: precisamente porque sabemos, por nuestra propia historia, lo que significa ser perseguido, discriminado, expulsado y señalado como culpable de todos los males del planeta.
Vivimos tiempos difíciles. El antisemitismo vuelve a aparecer con distintos disfraces, la intolerancia crece y la violencia parece haberse convertido en un idioma internacional que, lamentablemente, todos aprendieron demasiado rápido.
Y frente al antisemitismo no miro para otro lado.
Defiendo a mi pueblo.
No porque tenga que pedirle permiso a nadie para hacerlo, sino porque tampoco voy a pedir permiso para decir quién soy.
Nuestros antepasados sobrevivieron durante miles de años sin encuestas, sin asesores de imagen, sin redes sociales y, sobre todo, sin influencers explicándoles cómo ser judíos.
Algo habrán hecho bien.
Así que en este Yom Kipur, entre el ayuno, la introspección y algún que otro pensamiento que preferiríamos mantener bajo siete llaves, quizás podamos hacer algo bastante revolucionario:
Respetar al que piensa distinto.
Escuchar al que vive distinto.
Defender al que es atacado.
Y reconocer que ninguno de nosotros tiene el monopolio de la verdad, aunque algunos parecen haber conseguido la licencia exclusiva.
Y como corresponde en Yom Kipur, si alguna de mis opiniones, comentarios, ironías o esas pequeñas dosis de ácido que suelo repartir gratuitamente ofendieron a alguien, pido perdón.
Eso sí: no prometo dejar de opinar.
Porque una cosa es pedir perdón…
y otra muy distinta es renunciar al sentido del humor.
Gmar Jatimá Tová.
Que seamos inscriptos y sellados para un buen año.
Y, si fuera posible, para un año con un poquito menos de odio, un poquito más de respeto y bastante más sentido común.
Porque milagros ya tuvimos bastantes.
Ahora estaría bueno que colaboráramos nosotros un poquito.




















Debes estar conectado para publicar un comentario. Oprime aqui para conectarte.
¿Aún no te has registrado? Regístrate ahora para poder comentar.