Tres o cuatro décadas en la historia de una nación no son un período muy largo, pero pueden cambiar una situación por completo. Un ejemplo lo da la Biblia: un pueblo de esclavos, humillados y explotados, logró escapar de Egipto. 40 años después, el mismo pueblo, ahora aguerrido y disciplinado, conquistó Canaán. Israel de hoy no es el mismo Israel de hace treinta años. El progreso del país y los cambios en su demografía han transformado el país en una forma difícil de reconocer. ...
































