Vivimos en un mundo en el que la muerte es noticia, en el que la cantidad es un número, que interesa ó no sobre de quién se trata, de porqué falleció si por enfermedad, por una por luchador, por haber sido perseguido, torturado o discriminado hasta terminar con él. Ya no conmueven los Romeos y las Julietas ya que el odio tiene más raiting que el amor, la solidaridad y el humanismo. Tampoco moviliza ni la curiosidad ni el interés según la ideología política, ...































