En la escuela primaria nos enseñaron que el camino más corto entre dos puntos es la línea recta. Años más tarde, en geometría nos explicaron que no siempre es así, que depende de la superficie sobre la que tracemos el camino, la línea geodésica puede presentar un aspecto muy distinto y retorcido. Y, en la vida real, la forma más corta de llegar a un objetivo resulta mucho más desconcertante. La mayoría de las veces, arribar a nuestra meta implica ...
































