Primero se comenzó a hablar de los cuatro »tigres asiáticos»: Taiwan, Singapur, Corea del Sur y Hong Kong. Eran países que en el curso de una generación saltaron de la miseria al desarrollo. Luego siguieron Nueva Zelanda (el tigre anglo), Irlanda (el tigre celta), e incluso Chile, al que comienzan a llamar el »tigre latino», país que parece decididamente encaminado a formar parte del primer mundo. Lo curioso es que entre esas historias de éxito nadie cita la más impresionante de ...































