Hay un viejo adagio, de autoría disputada, que ha recorrido los siglos y dice: en tiempos de guerra, la verdad es la primera víctima. Como el escritor inglés Samuel Johnson explicó en el s. XVIII, la guerra alimenta “las falsedades que dicta el interés y la credulidad ceba”. Siempre ha sido así. Pero ¿Puede uno sostener que la verdad es también una víctima de la paz? Me hago esta pregunta en relación con los Acuerdos de Abraham, la histórica serie de tratados bilaterales de ...
































