Las fotos de cientos de pares de zapatos que, en París, dejaron aquellos que no pudieron reunirse en masa por razones de seguridad, nos son familiares, y tan familiares que más de uno de aquellos que dejaron sus zapatillas o sus botas quedarían alucinados al saber que, y para quien no estuviera enterado del asunto, podría tratarse de la explanada de una mezquita a la que cientos de musulmanes han acudido un viernes a rezar. El deber religioso, sabemos, les ...
































