Mario Satz Porisrael.org En una época se denominaba tracción a sangre a los carros tirados por caballos o por burros, nobles bestias que han ido desapareciendo gradualmente de las ciudades hasta refugiarse, en no pocas ocasiones, en las plazas de las villas de provincia tirando de coches de ruedas altas y emperifollados para la foto del recuerdo. Los vemos en Sevilla y en Córdoba, pueblos amantes de los animales. Las calles adoquinadas quedaban entonces sembradas de excrementos y el lento barrendero, ¡también ...



















