Existen en la actual Birmania, antiguamente llamada Myanmer, templos budistas que reciben día tras día ofrendas de los fieles en forma de delgadas láminas de oro que van a adherirse a la estatua del Buda, de tal manera que el monumento, de por sí bien fornido, va engrosando año tras año y poco a poco su volumen. Tal ofrenda, aseguran, condiciona una buena reencarnación, algo muy de desear en el pensamiento oriental. Es destacable que la relación de lo ...
































