Sin duda vivimos tiempos angustiantes, pero nuestro sufrimiento actual, aunque real, parece desproporcionado en relación al vivido no hace tanto tiempo, cuando la humanidad se enfrentó desarmada a las plagas naturales y, especialmente, el dolor infligido por los propios seres humanos en nombre de ideas y creencias. Estos días próximos han sido consagrados por las naciones del mundo en recuerdo de uno de los sucesos más terribles en dicha categoría (sin duda, el peor de las últimas generaciones): el Holocausto. ...
































