El arquetipo del destructor, del sembrador de discordias, alude a la mismísima muerte: de un ser querido, de un proyecto, de un compañero o amigo, de un hijo, de la imagen un país del que uno ha tenido que exilarse y para el cual en cierto modo ha muerto. En suma, que así como el arquetipo del creador provee, alimenta, el destructor sustrae, divide y arruina. Pertenece al orden mismo de las cosas, a la más honda estructura del universo ...
































